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«Los trabajos de Pasteur aportan una concepción de la enfermedad. Los de Quinton nos aportan una concepción de la salud.

¿Qué es el sérum de Pasteur? Es un sérum particular de una enfermedad contra esta enfermedad, un sérum que ataca un microbio dado y ningún otro.

¿Qué es el agua del mar? Es un sérum que no ataca ningún microbio particular, sino que da a la célula la fuerza para luchar contra todos los microbios.»

Publicado en el diario parisino L´Intransigeant a principios del S. XX

llamita encendida

 

Ahora nos toca a todos nosotros portar el relevo y apoyar a quienes han sabido redescubrir la historia y nuestra esencia. Ha llegado por fin el momento de amplificar y expandir el legado de René Quinton hasta llegar alRené Quintonúltimo rincón del planeta Tierra. Su conocimiento y el de sus discípulos nos reporta el compromiso y la responsabilidad necesarios para pasar a la acción y revertir la situación.

Divulgar los usos y aplicaciones del agua del mar, se hace imprescindible, al tener ante nosotros y de forma gratuita, el plasma marino que nos da salud y energía para vivir. Todos los seres vivos procedemos del mar. El ciclo de la vida y el clima en el planeta, nace en el mar.

El mar tiene la solución a todos nuestros problemas, es un plasma de energía inmenso, gratuito y no valorado por los intereses egoístas de las multinacionales que todo lo quieren patentar, sin importarles la vida en la Tierra. La savia del mar nos hace respirar y vivir con intensidad.

 Extraído del video del Proyecto Matriz (publicado en el post anterior)
RENÉ QUINTON – PROPIEDADES DEL AGUA MARINA PARA SALVAR VIDAS

llamita encendida (más…)

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El agua de mar, el tema al que dedico este post va a ser, de nuevo, desdoblado en dos posts: uno a cada lado de la doble serie.

  • El avance de la NADA (11) La ocultación del milagro del agua de mar para salvar vidas [El paradigma de la enfermedad]

  • Creando la Nueva Realidad (18) Divulgación del milagro de que el agua de mar… ¡Lo cura todo! [El paradigma de la salud]

 

Aunque parezca lo mismo no lo es. Se trata de dos tomas de conciencia distintas. Las dos imprescindibles. Cada una de ellas explica una parte diferente de la realidad. Recordemos que nuestro objetivo es Crear una Nueva Realidad. El cambio de mente que supone conocer la verdad de las cosas es, de hecho, la única forma de poder impedir el Avance de la NADA.

La DESINFORMACIÓN, LA OCULTACIÓN Y LA MENTIRA son aspectos centrales de la etiología del Avance de la NADA en el Reino de FANTASIA. Los habitantes de FANTASIA no son conscientes de lo que se les oculta y por qué… La frase de Noam Chomsky que encabeza este post está elegida para señalar en esa dirección: 

“La población en general no sabe lo que está ocurriendo, ni tan siquiera sabe que no lo sabe.”

Por supuesto, esta afirmación de Chomsky no solo tiene que ver con la ocultación de los usos del agua de mar – que es el tema de este post y del siguiente-, sino con otros muchos aspectos de la realidad.

Así que tenemos que tener muy presente esta idea si queremos contribuir a impedir que la NADA siga avanzando, porque para lograr el equilibrio de opuestos que necesitamos para Crear una Nueva Realidad, tenemos que trabajar con los opuestos de aquello que queremos combatir. Si LA DESINFORMACIÓN, LA OCULTACIÓN Y LA MENTIRA son los ingredientes que espolean el Avance de la NADA, es lógico pensar que necesitaremos hacer prevalecer sus contrarios: INFORMACIÓN, TRANSPARENCIA Y VERDAD.

El avance de la NADA, en esta ocasión señala en dirección a la ocultación histórica de un descubrimiento fundamental en relación con los usos y aplicaciones del agua de mar, realizado a finales del siglo XIX por el francés René Quinton, científico naturalista, fisiólogo y biólogo.

Cuando falleció, René Quinton era considerado un héroe nacional en Francia. Murió el 9 de julio de 1925, y se estima que a su funeral asistieron 1 millón de personas de todo el mundo.  Entre los asistentes había personas anónimas pero también acudieron las personas más influyentes de su época. René Quinton fue un héroe humanitario, que salvó miles de vidas usando su descubrimiento del plasma marino.

Y esto nos lo han ocultado… Pero gracias al trabajo de muchos de los habitantes de FANTASIA, ahora está saliendo de nuevo a la luz. Ahora empezamos a saber que la abundantísima y gratuita agua de mar… ¡lo cura todo!

La segunda parte de este post está dedicada a la divulgación de este conocimiento que debe llegar a ser del total dominio público

 

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Imágenes del funeral de René Quinton en Grasse (Francia), en julio de 1925

René Quinton Funeral

Tao te king

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Los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 2009 tuvo lugar en Madrid el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer, organizado por WACR (World Association for Cancer Research/Asociación Mundial para la investigación del Cáncer) en colaboración con la revista Discovery DSAlud.

El programa del congreso empezaba con la siguiente presentación

«Hace sólo unos años cualquier diagnóstico de cáncer era vivido en soledad y con resignación. Nadie se atrevía a poner en duda lo que su médico le decía y mucho menos el tratamiento que se le proponía como solución. Es más, a nadie se le ocurría buscar un 2º diagnóstico y mucho menos un 3º.
La vida, sencillamente se ponía en manos del médico y el miedo a la muerte justificaba el sometimiento silencioso al tortuoso y cruel camino que la plana mayor de la Oncología señalaba como “única” solución. Ni había derecho a elegir, ni había posibilidad de elección.
Y la verdad es que hoy día las cosas no han cambiado mucho pero cada vez son más los que apuestan por derribar los muros de silencio que se levantan en torno al cáncer y su tratamiento.
Sencillamente porque el tiempo pasa, las frías estadísticas siguen indicando que el cáncer aún está lejos de ser vencido a pesar de los miles de millones de euros destinados a investigación —la desesperada búsqueda de nuevas soluciones en laboratorios de todo el mundo es la mejor demostración de que el fracaso es patente— y los enfermos empiezan a tener la sensación de que la evolución de la enfermedad depende en gran medida del centro hospitalario al que puedan permitirse el lujo de acudir o del médico que les toque en suerte.
Nada hay pues cierto para los enfermos de cáncer, sólo el terrible deterioro al que diariamente son sometidos por el miedo y los tratamientos convencionales (radioterapia, quimioterapia y cirugía).
Sin embargo, a medida que el mundo se ha convertido en un lugar más pequeño hemos ido sabiendo que no todo el mundo comparte la línea dominante en estos momentos en la oncología oficial.
Sean muchos o pocos, también hay médicos, biólogos, físicos, bioquímicos, veterinarios, ingenieros, naturópatas y otros muchos terapeutas e investigadores que piensan que estamos caminando por la senda equivocada … simplemente porque ésta resulta económicamente rentable.
Pues bien, los millones de enfermos que a diario tienen que vivir con el miedo a la muerte tienen derecho a saber que existen otras maneras de enfocar y tratar el cáncer. Este congreso internacional les da esa posibilidad. Aunque, sobre todo, deben entender que la decisión sobre qué tratamiento seguir debe ser exclusivamente suya porque es su vida la que está en juego. Algo que no parecen entender las autoridades políticas y sanitarias así como los jueces.
En cuanto a los oncólogos, que conviven diariamente entre la desesperación y la esperanza de los enfermos y sus familiares, tienen la obligación consigo mismos pero, sobre todo, con sus pacientes de escuchar sin prejuicios lo que en este congreso va a exponerse. Incluso si ello implica asumir que lo que un día les enseñaron puede que no sea cierto».

Con el presente post pretendo varios objetivos, porque entiendo que todavía una mayoría de personas desconoce:

  • Que, como dice el cartel anunciador del congreso, “Existen tratamientos de eficacia contrastada para tratar el cáncer distintos a los convencionales… pero esa información no suele llegar a los médicos ni a los pacientes”
  • Que existe una revista extraordinaria, que se llama Discovery DSalud, desde la que uno puede tener acceso a una información sobre prevención en el campo de la salud y el tratamiento de la enfermedad, muy diferente de la que a las grandes farmaceúticas les interesa divulgar.
  • Que la vía de la prevención y el conocimiento de tratamientos alternativos muy baratos, que persiguen curar la enfemedad modificando sus causas, en lugar de cronificar la enfermedad medicalizando eternamente sus efectos, no es precisamente compatible con los intereses de las farmacéuticas, dirigidos, sin ningún tipo de escrúpulo, a seguir incrementando  sus billonarios beneficios económicos. Por eso, una forma muy activa de hacer disminuir el poder de esas farmacéuticas y su interés en mantener un enfoque al mantenimiento de la enfermedad, es difundir una información alternativa de otras soluciones existentes, pero que tienen mucho más difícil llegar al gran público. Este es el enfoque de Discovery DSalud
  • Porque todavía hay muchas personas que desconocen que el derrumbamiento del actual paradigma afecta a todas las áreas del conocimiento, y por tanto también lo hace a los conocimientos en el campo de la oncología y los tratamientos del cáncer. Pero también, al campo, mucho más amplio, de la salud en general. Pero de eso seguiremos tratando en sucesivos posts.

 

 

En el post se incluye una de las 14 ponencias de aquel congreso. Se trata de la titulada Cómo afrontar el cáncer de forma holística, del Dr. Alberto Martí Bosch.
Una charla que recomiendo a todas las personas que se inclinen por una concepción holística de la salud, del ser humano y de la vida, y, en general, que se interesen por los nuevos enfoques en el área de la salud.
Se incluye también una entrevista al Dr. Martí, publicada en la revista Discovery DSalud.

 

 

CUESTIONAN LOS TRATAMIENTOS CONVENCIONALES DEL CÁNCER

Un grupo de prestigiosos oncólogos pertenecientes a la International Society for Proton Dynamics of Cancer (www.ispdc.net) ha decidido cuestionar públicamente tanto lo que oficialmente se afirma del cáncer como los tratamientos que se utilizan.
Para ello decidió enviar a través de Discovery DSALUD una Carta abierta al Dr. Mariano Barbacid -Director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)- en la que le solicitan responda públicamente a una serie de cuestiones de vital importancia en el momento actual de la investigación del cáncer y diga si está de acuerdo en que ha llegado la hora de hacerse un replanteamiento global sobre esta patología, muy especialmente en lo que a la manera de afrontarla se refiere dado el fracaso de los actuales tratamientos médicos en la mayoría de los tumores malignos. La carta –extensa y técnica- fue publicada íntegra en el número 134 de Discovery DSALUD y en ella se denuncia que la afirmación de que la palabra “cáncer” engloba en realidad “a más de 200 enfermedades distintas” es una aseveración que “corresponde a una visión obsoleta del cáncer que se opone frontalmente al moderno paradigma surgido en la Oncología hace escasos años”.

ALBERTO MARTÍ BOSCH – CÓMO AFRONTAR EL CÁNCER DE FORMA HOLÍSTICA

El Dr. Alberto Martí Bosch trabajó muchos años con niños como oncólogo pediátrico hasta que dados los escasos resultados que obtenía con los tratamientos convencionales y, sobre todo, viendo día a día el enorme sufrimiento que con ellos les causaba abandonó definitivamente su práctica.
Hoy, veinte años después y tras formarse ampliamente en disciplinas que no se enseñan en las facultades de Medicina, aborda el cáncer de una forma holística teniendo en cuenta ante todo el principio hipocrático de “Lo primero, no hacer daño”. Tratamiento que tiene en cuenta los aspectos psicológico y emocional además del físico, ámbito éste en el que desintoxicar, resolver posibles carencias vitamínicas, minerales, ortomoleculares, enzimáticas y hormonales potenciando así el sistema inmune y equilibrar el organismo bioenergéticamente son pasos siempre útiles y necesarios.
Sin duda una de las ponencias más brillantes dictadas durante el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que se celebró en su día en Madrid (España) bajo el patrocinio de la WORLD ASSOCIATION FOR CANCER RESEARCH (WACR) y la revista española Discovery DSALUD.

Para solucionar un problema, primero hay que entenderlo

Ex oncólogo pediátrico, el Dr. Alberto Martí Bosch dictó en el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que acaba de celebrarse, una magistral ponencia en la que situó como elementos fundamentales -no únicos- del tratamiento de cualquier enfermedad -cáncer incluido- una alimentación cuya base sean las verduras y las frutas, una dieta hiposódica, una desintoxicación profunda del organismo usando básicamente infusiones de hierbas y baños calientes con sal marina; tratamiento que aún se puede complementar con otras terapias dependiendo de cada situación particular.

Hemos hablado de ello con él.

Entrevista de Antonio F. Muro, publicada en la Revista Discovery Salud

Los seres humanos afrontamos desde hace unas décadas las llamadas “enfermedades” como una auténtica guerra que hay que librar contra sus “responsables”, agresores externos (bacterias, virus, hongos, parásitos, priones…) a los que hay que combatir. Y por eso los médicos utilizan hoy un lenguaje eminentemente bélico y hablan de “librar combates”, de hacer la “guerra a la enfermedad”, de “enemigos a combatir”, de “ataques” -sistémicos o localizados-, de “victorias” y “derrotas”. Y por razones obvias otro tanto pasa con el lenguaje con el que se describen las técnicas “médicas” –por eso hablan de cortar, quemar, destruir, bloquear, eliminar…- así como de las ”armas” para hacerlo, cuyo conjunto se define de hecho como “arsenal” terapéutico.

Incluso en el ámbito del cáncer porque también los tumores se ven como algo patógeno, como la causa del descontrol de un grupo de células anárquicas que amenazan con extenderse por el resto del organismo hasta ocasionar su destrucción –reminiscencia de quienes aún defienden que hay que mantener el control social a toda costa y no permitir la anarquía-, “amenaza” que justifica pues el uso de todo tipo de acciones bélicas de carácter agresivo aunque por ello haya “víctimas colaterales” (las células “sanas”).

¿Y a dónde nos ha llevado esta visión de la “falta de salud”? A no saber curar prácticamente ninguna de las llamadas “enfermedades”. Quizás porque en realidad ni existan ni haya “enemigos que combatir”. Por otra parte, aún si fuera así, si éstos existieran, la táctica de agredir nuestro propio organismo con el absurdo argumento de que así lo ayudamos, es sencillamente estúpido.

Entre quienes así lo piensan hoy está el doctor Alberto Martí Bosch, quien tras compartir durante algún tiempo la filosofía dominante entre la clase médica llegó un día a la conclusión de que lo mejor que puede hacerse ante cualquier proceso patológico es ayudar al organismo a que afronte por sí mismo el problema, potenciando su sistema inmune y llevándolo a un estado de equilibrio y armonía idóneos mediante una desintoxicación profunda y una adecuada nutrición. Aunque no renuncie, cuando entiende que hace falta, a combatir los tumores que crecen y ponen en peligro la vida -por impedir en un momento dado el correcto funcionamiento de un órgano- con tácticas más inteligentes y menos agresivas. ¿Cómo? Aplicando a la Medicina la Poliorcética o arte del asedio.

Díganos, doctor, ¿cómo es posible pasar de la práctica de la Oncología pediátrica a la práctica de la Medicina Natural teniendo en cuenta las enormes diferencias que ambas mantienen sobre el abordaje del cáncer?

Bueno, yo diría que la Medicina Natural no se lleva mal con la Oncología sino que son determinados sectores los que andan enfrentados. Yo he estudiado y trabajado en la medicina académica. Pero esta medicina que estoy practicando hoy es tan académica como la que me enseñaron en la facultad. Es cierto que es un tipo de medicina que no me enseñaron en la universidad porque se ha preferido ignorarla, pero está ahí y por eso la he podido aprender. Luego, ¿qué me hizo pasar de una medicina a otra? Cuando estás en una planta de hospital viendo a diario a niños tratados con quimioterapia vomitando y pidiéndote a gritos que no les pongas la quimio, que la rechazan de plano por lo mal que se encuentran después, y te imploran “Por favor, Alberto no me hagas esto” llega un momento en el que te planteas qué estás haciendo realmente con ese niño. Si tu intención es que vaya mejor, si quieres ayudarle a superar una leucemia, un linfoma o un sarcoma pero te das cuenta de que le estás sometiendo a un sufrimiento enorme empiezas a buscar la mejor manera de conseguir que ese niño sufra menos obteniendo el máximo beneficio posible del tratamiento que se le está aplicando. Y eso fue lo que me llevó a indagar en los campos de la Medicina Natural, saber de qué manera podría ayudar al paciente oncológico a mejorar sin interferir con el tratamiento propuesto en el ámbito de la medicina académica, la que te enseñan en la facultad cuando tienes 20 años.

¿Se compensaba al menos el sufrimiento de los niños con los resultados?

Los resultados que obteníamos eran muy desalentadores. Estoy hablando de hace 30 años, de cuando acabé la carrera. El índice de mortalidad y el índice de sufrimiento del paciente sometido a tratamientos de quimioterapia eran muy elevados. Todos los miembros del equipo llegamos a tener crisis personales. Veías cómo la gente que estaba contigo (compañeros, enfermeras, auxiliares…) terminaban deprimiéndose pronto, tiraban la toalla y se iban. Otros nos quedamos pensando que cuando no hay nada que hacer es precisamente cuando más hay que hacer porque es obligado empezar a buscar. Si con lo que hago no obtengo buenos resultados, me decía, debo encontrar algo nuevo. Esa inquietud es la que te lleva a avanzar.

Y eso es lo que ha hecho que a lo largo de más de dos décadas haya ido desarrollando una propuesta de tratamiento holístico, integral, con el que sabemos que -sobre todo en el último año- está consiguiendo muy buenos resultados.

Lo he dicho siempre y lo repito: yo no curo a nadie. Lo que hago es dar al paciente una guía que le ayude a llegar a buen puerto. Eso sí, es verdad que con el tiempo lo que inicialmente era un mero proyecto de trabajo dedicado a ayudar al paciente a que tolerase mejor la quimioterapia y a conseguir potenciar sus efectos, terminó derivando en una vía para provocar la apoptosis celular y conseguir que la célula cancerosa muera por sí misma. Y cada vez con más frecuencia veo casos en los que los pacientes alcanzan resultados sorprendentes, pacientes cuya enfermedad -como dirían mis colegas convencionales para justificar mis resultados- “remite espontáneamente”. Así que yo, irónicamente, les digo que sí, que espontáneamente… pero con mucho trabajo. A Dios rogando y con el mazo dando. Porque hablamos de pacientes muy disciplinados, muy motivados y mentalizados en que van a salir adelante por lo que trabajan en su proceso patológico mucho y bien. El caso que presenté como ejemplo el 1 de noviembre pasado durante el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que se celebró en Madrid bajo los auspicios de la World Association for Cancer Research (WACR) y Discovery DSALUD, es el caso más reciente, más espectacular, pero he tenido otros. Aunque no podamos aún hablar de curación porque todavía estamos en fases iniciales ya que hasta que el paciente no lleve diez años sin haber recaído no puede considerarse “curado”. Lo que sí tengo claro es que el cáncer debe tratarse de forma holística.

Pues ese caso, especialmente significativo, impactó al público. ¿Puede resumirlo para nuestros lectores?

Bueno, es el caso de una mujer de 31 años que acudió a mi consulta después de haber dado a luz. Le habían detectado un tumor cerebral en la 34ª semana de embarazo y tras practicársele antes una cesárea para que diera a luz se le extirpó luego el tumor que estaba situado en la zona parietal derecha. Sin embargo al hacerle una revisión general posterior se le detectaron metástasis pulmonares, hepáticas, óseas y musculares, teniendo afectada toda la cadena ganglionar, tanto torácica como abdominal. En suma, estaba “invadida”. Así que dado su estado el equipo médico que la atendía -creo que con buen criterio- decidió no aplicar ni quimio ni radio porque el sufrimiento que le hubieran provocado no justificaba el posible beneficio que pudiera obtenerse. Y en esas condiciones llegó a mi consulta. Le habían dado una esperanza de vida de unos dos meses. Obviamente mi primer pensamiento fue intentar proporcionarle la mejor calidad de vida durante el máximo tiempo posible. Pero no por eso renuncié a intentar algo más. De hecho no sólo le sugerí algunos tratamientos paliativos sino que paralelamente puse en marcha métodos terapéuticos que sabía podrían ayudar a que las lesiones tumorales remitieran. En suma, seguí los protocolos de medicina biológica que he desarrollado poniéndola inmediatamente a dieta a la vez que desintoxicábamos y alcalinizábamos su organismo y me aseguraba de que no carecía de ningún nutriente mediante el adecuado tratamiento ortomolecular. Asimismo potencié sus defensas con Renoven –antiguo Bio-Bac- y apoyé todo con los protocolos de los doctores Banerji. Y ¡oh sorpresa! a los dos meses y medio de tratamiento los residuos tumorales cerebrales posteriores a la intervención quirúrgica habían desaparecido lo mismo que las lesiones pulmonares y hepáticas, mientras la afectación en los ganglios había remitido y las lesiones musculares y óseas habían experimentado una remisión del 50%. Obviamente su calidad de vida mejoró mucho y por ende su esperanza de vida. Y todo esto y en tan poco tiempo ¡con un simple tratamiento de Medicina Natural! Es verdad que se trata de un caso sorprendente, de los pocos que uno puede ver, pero también lo es que se trataba de alguien que previamente ¡no había sido sometida a ninguna terapia convencional! No había recibido ni quimio ni radioterapia. Y eso a la hora de salir adelante es fundamental, porque cuando se trata de personas que no vienen con el organismo envenenado o quemado y las defensas bajas es todo más sencillo. El problema es que hoy este tipo de pacientes es poco habitual. Cada vez atendemos a más personas que ya han hecho el recorrido completo -cirugía, radio y quimio- y vienen un poco con la actitud ésa de “perdidos al río”. Es decir, a la mayoría ya les han dicho en el hospital que no hay nada que hacer, que no tiene sentido darles más quimio o radio. Llegan desahuciados. Y claro, vienen encima dudando sobre lo que puede hacer la Medicina Natural cuando nada ha logrado con ellos la medicina convencional en la que creen. En suma, casi todos llegan como perdidos. Lo singular es que a pesar de eso muchas veces logramos que remonten, que superen el cáncer, pero como han pasado por la radioterapia y la quimioterapia algunos se quedan con la duda de si no habrá sido un efecto retardado de éstas, de si su recuperación se debió a nuestro tratamiento, al convencional o a la sinergia de ambos. ¡Siguen dudando a pesar de que sus oncólogos los habían desahuciado! Por eso son tan importantes casos como el de la joven que he resumido antes y narré en el congreso -completamente documentado- ya que confirma que nuestro tratamiento, por sí sólo, funciona.

¿Cuáles son las bases de su protocolo?

A los oncólogos, a la hora de tratar el cáncer, se nos ha enseñado una medicina que se basa en destruir las células tumorales en lugar de intentar restaurar las rutas metabólicas que son las que han sido dañadas y finalmente llevan al desarrollo del tumor. Y lo que se trata es de entender que si modificamos el “terreno” es posible hasta revertir la evolución de las células tumorales o provocar su suicidio o apoptosis. Se nos dice que cuando aparece un tumor lo primero que hay que hacer, si se puede, es “cortarle la cabeza”; es decir, usar la cirugía. Y en caso de no poderse se plantea entonces la radioterapia; es decir, achicharrar al tumor, “enviarlo a la hoguera”; bueno, más bien llevar la hoguera hasta él. La otra opción sería la quimioterapia, es decir, “envenenarlo”. Y se añade gratuitamente que si todo eso falla no se puede hacer nada más. En suma, al oncólogo moderno se le sugiere que puede “cortar, quemar o envenenar”, acciones más propias del siglo XII que de un sofisticado siglo XXI. Realmente patético. Es verdad que a veces hay que afrontar el problema de tener que eliminar un tumor porque su crecimiento puede poner en riesgo el funcionamiento de un órgano vital, pero en tal caso lo inteligente es seguir una cuarta vía de carácter igualmente bélico cuyo origen, puestos a jugar con las comparaciones metafóricas, también podríamos encontrar en el siglo XII y en los anteriores, pero que es mucho menos agresiva. Porque, ¿qué se hacía en la antigüedad ante una ciudad que se quería conquistar y era difícil de batir? Asediarla. Dejarla sin agua ni comida cortando sus rutas de abastecimiento y modificando el entorno para que nadie pudiera entrar o salir. Y luego sentarse a esperar o reforzar el asedio con máquinas y herramientas de asalto. El asedio ha funcionado toda la vida así que se me ocurrió la idea de incorporar ese sistema a la lucha contra el cáncer, para lo cual era imprescindible entender las condiciones de supervivencia de la célula tumoral frente a la célula sana. Hoy sabemos que la célula sana vive en un medio alcalino rico en oxígeno, usa muy poco sodio para vivir y utiliza proteínas levógiras -con giro a la izquierda- que son estables en él. Por el contrario, el paciente que desarrolla un proceso oncológico entra en acidosis metabólica -es decir, el terreno se acidifica- y hay entonces escasez de oxígeno –a eso le llamamos hipoxia– lo cual obliga a las células sanas a mutar si no quieren morir. Verá, las células sanas consiguen su energía por oxidación; es decir, gracias al oxígeno generan Adenosin Trifosfato o ATP -por sus siglas en inglés- que es la molécula base de la energía celular. Pero cuando el terreno se acidifica y el oxígeno escasea sólo tiene una alternativa si no quiere morir: encontrar otra manera de obtener energía. Y esa posibilidad existe y la explica el llamado Ciclo de Krebs. Sencillamente en lugar de oxígeno el cuerpo utiliza ácido pirúvico mediante un fenómeno conocido como glicolisis que le permite obtener moléculas de ATP, pero que generando también ácido láctico y alcohol como residuos. Se trata pues de una ruta anaeróbica -sin aire- para sobrevivir. Es decir, la célula sana aeróbica que vive en terreno alcalino se vuelve anaeróbica, pero en un entorno tan ácido que para poder soportarlo tiene que alcalinizar su núcleo, su citoplasma, para lo cual se carga de sodio de un modo desmesurado. Y asimismo utiliza para alimentarse proteínas dextrógiras en lugar de levógiras ya que las mismas viven en medios ácidos. En suma, todo tumor vive en un medio ácido pobre en oxígeno, cargado de sodio, y alimentándose de proteínas dextrógiras. Luego si queremos neutralizarlo sin atacarlo, ¿qué habrá que hacer? Pues usar la táctica del asedio. Y para ello hay primero que desacidificar el terreno alcalinizando al paciente. Lo que se logra erradicando los ácidos que se han acumulado en el organismo. En este ámbito es por eso clave la alimentación -hay que eliminar de la dieta todo lo que acidifica y eso incluye el alcohol, el café, el tabaco, el azúcar, los lácteos, los hidratos de carbono refinados, la carne roja- y tomar periódicamente baños de agua caliente con sal marina. En segundo lugar debe seguirse una dieta hiposódica, es decir muy baja en sodio o sal. Nunca he entendido que se le prohíba la sal a un hipertenso o a alguien que tiene mal el riñón o el corazón, y no se le sugiera lo mismo a un enfermo de cáncer. Tercero, es preciso aportar al sistema enzimas proteolíticas de acción selectiva, enzimas con capacidad para eliminar las proteínas dextrógiras dejando intactas las levógiras. Y aquí hay que recordar el extraordinario trabajo de D. Fernando Chacón, creador del Bio Bac, producto que logra exactamente eso. En suma, si eliminamos las proteínas dextrógiras dejando a las células tumorales sin comida, hacemos una dieta hiposódica -sin sodio las células cancerosas no pueden mantener la estabilidad de la membrana y el citoplasma- y reducimos el nivel de ácidos, el medio se vuelve alcalino y rico en oxígeno. Y el oxígeno es tóxico para la célula tumoral anaeróbica. En definitiva, para que las células cancerosas mueran basta modificar su entorno porque no sobreviven en terrenos alcalinos y oxigenados. Da un resultado excelente. Por eso cada vez son más abundantes los casos de remisiones entre los enfermos de cáncer que siguen este protocolo.

¿La dieta es pues el primer elemento clave en toda estrategia curativa?

Siempre nos habían aconsejado no comer carne los viernes y muchas tradiciones reclaman la práctica del ayuno -al menos un día a la semana- pero nadie nos ha explicado claramente por qué. Sin embargo ya Galeno entendió la necesidad de depurar el cuerpo, bien a través del ayuno, bien siguiendo dietas vegetarianas. Las curas a base de limón, cebollas o uvas vienen de la época de los romanos. Y como el 90-95% de las frutas y verduras es básicamente agua, quien se alimenta un tiempo sólo con ellas limpia los órganos encargados de filtrar la sangre de los residuos metabólicos y tóxicos, es decir, los pulmones, los riñones y el hígado. Filtros que si se obstruyen llevan al organismo a intoxicarse y acidificarse. A todo el mundo se le explica que cuando el filtro del coche está sucio hay que cambiarlo, pero a nadie se le dice que cuando los filtros del cuerpo están sucios hay que limpiarlos. Pues bien, ayunar o hacer una dieta vegetariana cada cierto tiempo ayuda a limpiar los filtros y a mantener el organismo en un entorno alcalino. Obviamente si a la dieta se le agrega la ingesta de determinadas plantas -las hay específicas para cada órgano- mejoramos aún más la limpieza. Porque hay plantas que limpian los pulmones (tomillo, gordolobo, llantén), plantas que limpian el hígado (alcachofera, cardo mariano, diente de león, boldo, desmodium) y plantas que limpian el riñón (té verde, cola de caballo, arenaria). Así que podemos coger tomillo, alcachofera y té verde, por ejemplo, y obtener un remedio para limpiar a la vez los tres órganos. En pocas palabras, podemos eliminar ácidos a través del hígado, de los pulmones y de los riñones así como a través de la piel con baños de agua caliente con sal marina gracias a la ósmosis. Y conseguir la deseada alcalinización.

¿Sugiere usted a todos sus pacientes que eliminen de su dieta la carne?

La OMS explicó ya en 1985 que la dieta ideal debe contener un 85% de proteínas vegetales y sólo un 15% de origen animal. Y nosotros estamos comiendo proteínas animales muy por encima de ese porcentaje. Mucha gente ignora que una dieta excesivamente proteica acidifica. También tengo que decir que es un error comer huevos por la noche, práctica muy habitual. El huevo tiene una gran carga grasa y una alta cantidad de albúmina. Nosotros recomendamos ingerir por ello sólo dos o tres a la semana y lo hacemos coincidir con el día vegetariano. Pueden pues tomarse en el desayuno o en la comida aunque nunca en la cena. En definitiva, la dieta debe ser especialmente suave por las noches: verduras, fruta, arroz o, simplemente, una ensalada.

La clave está en el hígado, porque para que éste pueda llevar adelante la digestión necesita la presencia de una hormona -el cortisol- que sólo se encuentra en sangre cuando hay sol. Y como nuestros hábitos sociales nos hacen cenar cuando éste se ha ocultado -y por tanto, cuando su nivel en sangre es muy pobre- hacer una cena copiosa obliga a una digestión muy pesada. Y si se logra es gracias a que el hígado recibe de la glándula suprarrenal una hormona alternativa, la adrenalina -u hormona del estrés-, que ésa sí está disponible las 24 horas. Por eso después de una cena pesada es tan habitual que uno tarde en dormirse o se vaya a la cama con el corazón acelerado. Además hay que tener en cuenta los ritmos circadianos: de día el hígado se encarga de asimilar las proteínas que ingerimos pero de noche su función es básicamente drenar bilis. Y es el cortisol el que determina la inversión de trabajo para que de ser un órgano asimilador pase a ser un órgano drenador. Así que si estresamos el hígado todos los días haciéndole asimilar cuando debiera estar drenando, éste no va a eliminar luego adecuadamente los residuos metabólicos, con lo que al final se resiente. Se lo digo siempre a los pacientes: el problema con la alimentación no está normalmente tanto en lo que comemos como en los desechos que no eliminamos. Cuando el cuerpo no puede drenar las toxinas las va reteniendo y nos vamos autointoxicando, acidificándonos, abonando con ácidos el terreno para un posible asentamiento tumoral.

El segundo pilar básico de su protocolo para una buena desintoxicación y alcalinización son los baños de agua caliente con sal marina. ¿Puede explicarlo con más detalle?

En un principio me planteé seriamente cómo conseguir un sistema terapéutico eficaz y simple para ayudar al paciente, porque éste ya tiene bastantes problemas con su enfermedad para que nosotros le generemos más. Y a ello me ayudaron los trabajos de la doctora Josefina San Martín Bacaicoa -catedrática de Hidrología Médica en la Universidad Complutense de Madrid- y de Schneider, sobre el mundo del termalismo.

Con ellos comencé a comprender que los baños termales son una excelente solución terapéutica. ¿Por qué son útiles los balnearios? Porque sus aguas son minerales y termales. Es decir, se trata de agua caliente que contiene cloruro sódico y cloruro potásico en una concentración superior a 20 gramos por litro. Y es agua salina en una concentración superior a la del mar y a la de nuestro plasma ya que éste tiene 9,4 gramos de sal por litro y la de los balnearios anda por los 20 gramos por litro. Pues bien, cuando uno se sumerge en un lugar donde el agua está caliente enseguida se le dilatan los poros de la piel. Pero como además está muy salada y nuestros cuerpos son en un 70%-80% agua, resulta que al meternos en ella se produce el fenómeno que conocemos como ósmosis, de forma que el agua de nuestro cuerpo sale arrastrando toda clase de toxinas y sales minerales a través de los poros hacia el exterior. Con lo que también la sal sale fuera del núcleo de las células y éstas se alcalinizan. Esto me hizo entender el concepto de las “sales de baño”. Siempre me pregunté qué sentido tenía echar sal al baño. Entonces lo entendí. Bueno, pues las bañeras que la mayoría tenemos en el hogar pueden convertirse en balnearios caseros de alto rendimiento y bajo costo. De hecho ¿quiénes fueron los primeros que tuvieron bañera en casa? La gente de clase acomodada. Piénsese que en los años 40 del pasado siglo XX la gente pobre no tenía ni baño. Quienes iban a los balnearios pertenecían a la clase acomodada porque un balneario ni era ni es barato. Una estancia de un mes puede costar más de 3.000 euros en la actualidad. Algo que ni un rico paga con gusto ya que éste suele ser alguien que lo que busca es cómo obtener lo que quiere sin pagar por ello. Así que cuando los ricos se dieron cuenta de que los balnearios curan -aunque ignoraran por qué- se decidieron a estudiar cómo tener alguno siempre a su disposición pero sin pagar tanto por ello. Entonces les contaron que el agua de los balnearios cura porque sus aguas son termales. A lo que el rico responde: “¡Que me pongan una terma en casa”. Es que las aguas de balneario son minerales, les dicen luego. Y entonces preguntan qué minerales llevan, hablan con algún químico y éste les explica que en las aguas de balneario hay 20 gramos de sales por litro de agua. Así que los ricos, aleccionados, encargan bañeras sabiendo que deben llenarlas hasta la mitad -para que haya unos 100 litros de agua- y luego agreguen dos kilos de sal marina. De esa forma la proporción de sal será también de 20 gramos por litro. Y ya tienen un gradiente xosmótico. Resumiendo, las bañeras caseras son en realidad artilugios terapéuticos muy eficaces que nadie nos ha enseñado a utilizar. Porque cuando el agua caliente dilata los poros de la piel y éstos se abren el organismo transpira eliminando anhídrido carbónico (CO2) a la vez que expulsa grasas, amoníaco y ácido úrico. Y todas esas fracciones ácidas que eliminamos a través de la piel en la bañera ya no necesitan ser desechadas por los pulmones, los riñones y el hígado con lo que les evitamos que tengan que filtrarlas ellos. Basta en suma agua caliente –no hace falta que queme- y dos kilos de sal marina en la bañera para configurar un mecanismo sencillo de alcalinización rápida –media hora de baño diario bastan- a disposición de cualquiera. Y barato. Tales baños suponen una diálisis percutánea, una especie de pulmones, riñones e hígado artificiales de alto rendimiento y bajo coste que casi nadie usa porque no se lo han explicado.

Bueno, no todo el mundo -y pienso especialmente en las personas mayores- se puede permitir entrar y salir de la bañera todos los días.

Siempre hay alternativas. A la gente mayor que no puede o debe entrar en la bañera para evitar riesgos mayores le digo simplemente que no se meta. Basta que se siente en una silla, coja un barreño pequeño donde quepan unos diez litros, eche en él agua caliente y un cuarto de kilo de sal marina para mantener la proporción de la que hablábamos y lo disfrute. Es verdad que la superficie corporal expuesta es menor pero tres baños de pies al día equivalen a un baño completo. Puede hacer por tanto diez minutos por la mañana, diez al mediodía y diez por la tarde-noche. Y respecto a la temperatura siempre les digo a los pacientes que deben sentirse a gusto. Hay personas a las que les va bien 25 grados y otras a las que les van 30. Con 30 grados a la sombra ya se suda… y la cuestión es sudar. Redescubramos a Galeno, o si se quiere, a nuestras abuelas que curaban siempre con cuatro elementos. Lo primero que hacían nuestras abuelas en cuánto decías ¡ay! -y daba igual lo que te ocurriera- era prepararte una lavativa. Y luego nos daban un caldo de pollo o gallina, o un caldo de verduras, o una compota de manzana o pera, o un arroz caldoso, y con eso -la lavativa y el caldo- ya tenían su cura de aguas. El tercer pilar que proponían era una buena sudada. Todo lo arreglaban con una buena sudada. Cuando las abuelas no tenían bañera -lo comprobé cuando ejercí la medicina rural en la comarca de la Segarra en Barcelona- ponían agua a hervir, llenaban botellas de cristal con el líquido a 70-80º, las envolvían con toallas -para que el cristal no quemara la piel- y colocaban luego tres botellas a cada lado del enfermo añadiendo cuatro mantas encima. ¡Y no veas tú qué sudada! Bueno, también usaban hierbas medicinales porque a diferencia de la generación actual conocían bien sus propiedades terapéuticas.

¿Cuál es el fin primordial de una lavativa?

Desintoxicarse, y por tanto, proteger el hígado. Un colon tóxico a quien más afecta es al hígado. Y voy a explicarlo de una forma muy expresiva: al lado de cada inodoro hay en todas las casas una escobilla porque la suciedad se pega y cuando activas la cisterna los restos fecales quedan a menudo adheridos. Bueno, pues en nuestro intestino pasa lo mismo: por él transitan todos los días restos fecales y siempre quedan restos adheridos a la mucosa. Al punto de que con el tiempo puede llegar a formarse una auténtica carcasa de restos fecales pegados a la mucosa intestinal. Lo sabemos pero no lo valoramos. Y sin embargo tiene mucha importancia. Una de las funciones primarias del colon es recuperar el agua de la digestión y cursar el bolo fecal en estado sólido. Para hacer la digestión utilizamos de hecho casi cinco litros de agua que obtenemos con la que ingerimos al beber pero también con el agua presente en la comida -especialmente en frutas y verduras ya que en un 90-95% son agua- y en los jugos gástricos (hasta dos litros y medio). Todo ello sirve para hacer una gran sopa, emulsionar las grasas y micronizar los minerales y oligoelementos para que el intestino delgado lo absorba luego todo. Lo que llega pues al colon son sólo los restos no nutritivos, los restos fecales, si bien el organismo -que todo lo aprovecha- recupera el agua deshidratando para ello el bolo fecal. Y esa agua que se absorbe en el colon va a la sangre; es más, va primero directamente al hígado. Luego, si nosotros no hacemos una limpieza periódica del colon cada vez que éste recupera agua, ésta tiene que atravesar la carcasa de restos fecales antes de llegar a la mucosa, atravesarla y llegar al hígado y posteriormente a la sangre. Con lo que acabamos llevando a ésta una auténtica infusión de aguas fecales. En otras palabras, cuando el colon está muy sucio nos intoxicamos inevitablemente. Así que uno debe plantearse hacerse una limpieza de colon cada cierto tiempo. Si se puede, una buena hidroterapia de colon. Si económicamente no se puede, mediante la lavativa de toda la vida. Muchas veces lo que yo sugiero a mis pacientes es combinar la ingesta de aloe vera con la lavativa. La idea es que el enfermo ingiera durante una semana zumo de aloe vera para ayudar a desprender los restos adheridos y luego se aplique la lavativa. Basta entonces meterse un par de litros de agua templada/caliente para que el colon quede limpio.

¿Cree usted que ha cambiado algo la mentalidad de los oncólogos respecto de la medicina natural en los últimos años?

Poco a poco… pero sí. Puedo decirle que hay ya bastantes oncólogos y radiólogos de distintos lugares de España que llevan tiempo enviándome pacientes para que les desintoxique porque reconocen abiertamente que haciéndolo sus tratamientos van mejor. Otra cosa es que lo pidan aún con la boca pequeña y que su petición siempre vaya acompañada de la coletilla “Mira, Alberto, esto que se quede entre nosotros”. Pero la apertura es cada vez mayor. Claro que hay una especie de run-run entre los pacientes en las salas de espera sobre la eficacia de lo que hacemos y al final todo se sabe. Bueno, no es menos cierto que quienes más pacientes nos mandan son los enfermeros/as porque también son quienes tienen más contacto directo con los pacientes. Como es cierto que cada vez más médicos entienden que la Medicina Biológica o Naturista no es una “medicina complementaria” ni una “medicina de confrontación”. Es simplemente Medicina.

 

Extraído de:
www.espaciodepurativo.com.ar

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El Dr. Ángel Gracia, experto en alcalinidad y agua de mar, participará como ponente invitado en nuestro Seminario el día 16 de Abril en la parte de Salud, hablando sobre la importancia de mantener el cuerpo alcalino y el agua de mar como alimento.

El fin de semana del 12 y 13 de Marzo asistí al Congreso de Alimentación Consciente organizado por Ciencia y Espiritu, para escuchar ponencias tan interesantes como la del Dr. Ángel Gracia. No hace mucho que oí hablar de los efectos beneficiosos de ingerir agua de mar a través de un conocido, incluso sus efectos curativos tanto a nivel mental como físicos.

Como algunos de los lectores de este blog sabréis, he estado publicando una serie de artículos sobre la importancia de mantener la alcalinidad del organismo para preservar la salud del mismo, o la importancia de tomar sal marina no adulterada o sal del Himalaya, en vez de sal de cocina con flúor y otros venenos, dado que esta última acidifica y las dos primeras alcalinizan el organismo. También hemos hablado de los huertos urbanos como complemento a nuestra dieta vegetariana diaria, lo cual contribuye a la alcalinización. Es más, desde hace algo más de un mes estoy bebiendo agua con sal del Himalaya, y aunque estoy sano, siento más energía física.

Pues bien, este fin de semana pasado me encuentro con el Dr. Ángel Gracia hablando in situ sobre los beneficios de ingerir agua de mar sacada directamente del mar! Lo más llamativo es encontrarse con un hombre de 80 años, con gran potencia de voz, con mucha energía dando una conferencia, y con una flexibilidad corporal que ya me hubiese gustado ver a mi abuela moverse así a sus 80 años. Mente clara y despejada, fuerza y flexibilidad física, y energía y voluntad para cambiar el paradigma de salud actual, más la experiencia de 80 años en la Tierra. (más…)

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Video promocional del Seminario el 16 de Abril

Te planteas en algún momento del día a día alguna de estas preguntas:

  • ¿Qué me ocurre?
  • ¿Qué está pasando en el mundo?
  • ¿Qué puedo hacer?

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Una forma de envenenarnos es a través de la sal corriente, la que utilizamos para la cocina o para salar los platos. Ser consciente de que no cualquier sal es buena para el cuerpo y que existen diversos tipos de sal, es fundamental en nuestra dieta. Cambiar el tipo de sal que comemos es algo importante por múltiples razones que expondré más abajo. Es algo que podemos hacer con nosotros mismos que es sencillo, fácil y hasta cierto punto barato para preservar nuestra salud y mejorar nuetro potencial.

Este escrito es un extracto del libro de Andres Moritz, “La limpieza hepática y de la vesícula”, pág. 156.

La sal refinada prácticamente no tiene ningún beneficio para el cuerpo. Por el contrario, es responsable de causar numerosos problemas de salud, incluyendo los cálculos biliares. La única sal que el cuerpo puede digerir, asimilar y utilizar de manera apropiada es la sal marina sin procesar o refinar y la sal de roca. Para que la sal sea de utilidad para el cuerpo, necesita penetrar la comida, esto es que la humedad de las frutas, necesita penetrar la comida, esto es que la humedad de las frutas, verduras, grano y legumbres disuelva la sal. Si la sal se usa en estado seco, entra al cuerpo sin ionizarse y produce sed (una señal de envenenamiento). Causa mayores daños al no ser propiamente asimilada y utilizada.

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