Un dogma se define como una creencia, doctrina o proposición
sobre cuya verdad no se admiten dudas. Por lo tanto, podríamos decir que estamos llenitos de dogmas: todas aquellas creencias tragadas sin masticar -heredadas o de nuevo cuño- que, empezando desde pequeñitos en el colegio, continuando más tarde en la universidad, y durante todo el tiempo gracias a la televisión y los periódicos, se nos insertan en las mentes, y a partir de las cuales se derivan automáticamente los comportamientos de las personas, a menos que, entre medias, exista una toma de conciencia sobre el origen y consecuencias de esas creencias implantadas. Y entonces, se puede producir el milagro…
Como ejemplo de ese tipo de milagros, en este post reproduzco una carta, publicado en la web El Antirradar, de un agente de tráfico de la Guardia Civil.
Su carta me ha interesado mucho por varias razones.
- Primero, porque es alguien que -en sus propias palabras- ha decidido ”cuestionarse los dogmas de fe”. Lo cual ya es un puntazo…
- Segundo, porque es un prodigio de lucidez y de valentía, pero también un extraordinario análisis sociológico, que nos ayuda a contemplar desde el punto de vista del control del tráfico, una serie de factores que son extrapolables prácticamente a todos los sectores de la sociedad, como son: la utilización del miedo y el castigo en un trabajo que debería ser un servicio humanitario, el fomento de la división interna (divide y vencerás), gracias a la utilización de la estrategia de promover diferencias salariales entre agentes del mismo rango, y un largo etcétera de aspectos que se repiten en cualquier ámbito.
- Tercero, porque reconoce que en su toma de conciencia ha tenido mucho que ver el hecho de que empezó a leer “determinados blogs y artículos”… “he cometido el terrible error de empezar a leer determinados blogs y artículos y empezar a cuestionarme ciertos dogmas de fe. He cometido el error más terrible todavía, de no creer en esos artículos y buscar yo mismo esa información y contrastarla y he cometido el error supremo de empecinarme en encontrarla. Y la he encontrado, vaya si lo he hecho.” … Lo cual me ha puesto muy contenta, porque me anima a continuar en una labor que lleva mucho tiempo (la de hacer un blog), y en la que muchas veces no hay un feedback como para saber si sirve para el objetivo que se propone de contribuir al despertar…
- Cuarto. Porque además de tomar conciencia de su situación, hay una toma de decisión, una acción que demuestra un cambio, cuando dice: “Señor Director General de tráfico. Espero decirle pronto que ya no será usted mi superior, me marcho. (…) Lo dicho, me marcho. Nos marchamos muchos. Nadie nos echará de menos porque ya se han encargado desde el Gobierno de eliminar casi 2.000 agentes de Tráfico, así que pensándolo bien hasta les hacemos un favor.”
Así que, mi intención con la publicación de esta carta es mostrar un modelo, que:
- Comienza por la toma de conciencia de los propias “dogmas de fe” -aquellas cosas que se dan por sentadas -, y a lo que puede contribuir mucho el dejar de ver la televisión o hacerlo sólo de manera activa y crítica para practicar un arte (el de pensar) que produce como resultado el empezar a VER lo que antes no se veía (consciencia).
- Continúa por la búsqueda, investigación y contraste de información siguiendo las propias inquietudes.
- Puede continuar abriendo los ojos en el ámbito laboral para descubrir los mecanismos rutinarios que funcionarían muchísimo mejor si se hicieran de otra forma.
- Un modelo que tiene muy presente que nadie puede obligar a otro a hacer lo que este no quiere.
- Y por fin, un modelo que sabe que siempre está la opción de la desobediencia.
Y si cada vez más gente se adhiere a este modelo, ¡a ver quién es el guapo que se atreve a afirmar que no podemos cambiar el mundo!
Desde aquí mi agradecimiento a este hermano humano, agente de la Guardia Civil, que me/nos ha enseñado tantas cosas desde el ejercicio de su más esencial comportamiento humano (es decir, abandonando el rebaño balador)
Carta dirigida al Director General de Tráfico por un agente de la guardia civil de tráfico.
Si no lo sabe, ya se lo digo yo; un guardia civil de tráfico gana unos 250 euros más que un guardia civil del Servicio Rural. Es oportuno señalar esta diferencia porque en los tiempos que corren es una cantidad importante para lo que gana un guardia. Mientras que un guardia de Rural puede acabar perdido en el último pueblo perdido de nuestra piel de toro, un guardia de Tráfico tiene su base en una población más o menos grande con todas las comodidades a su alcance. Eso hoy.
Hace no tanto tiempo, mientras un compañero de Rural tenía un día libre, en la Agrupación de Tráfico teníamos dos. En Rural el servicio era prácticamente imposible de conocer de un día para otro y en la Agrupación podíamos planificar nuestra vida al menos con una semana de antelación. En Rural tenían uniformidad con cuentagotas y en Tráfico no faltaban camisas, abrigos, botas… Siempre lo mejor de lo mejor. En Rural iban andando, restricción de combustible obliga, mientras que en Tráfico recorríamos la carretera a placer. Eran los tiempos en que llegar a Tráfico era un camino difícil. Pocos cursos y cientos de solicitantes, había tortas para ingresar en la Agrupación.
Hoy, después de muchos años, estoy decidido; me marcho de Tráfico. Muchos de mis compañeros lo intentarán conmigo. Algunos tal vez lo consigamos; si no es así, volveremos a intentarlo en cuanto tengamos ocasión. Es un chorreo continuo, que hace que la Agrupación de Tráfico, poco a poco, se esté quedando sin efectivos. Porque las bajas se amortizan, es decir, no se cubren las vacantes. Quiero recordar aquellas páginas de la revista Interviú, al poco de entrar Pere Navarro al frente de la DGT, en las que se informaba de que el nuevo director general había encargado un estudio para eliminar la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y sustituirla por una nueva policía de carreteras, al estilo de lo que se hace en Italia.
El que lea esto seguramente no entenderá nada; tampoco lo entienden mis amigos ni lo entiende mi familia. ¿Por qué marcharse de un sitio en el que el sueldo es mayor y el material y los medios son mejores? Pues para dormir tranquilo, principalmente.
Vivimos una Agrupación desprestigiada por su propia Dirección General, sin rumbo, al servicio del poder y nunca del pueblo. Abandonada a su suerte y dando la cara ante unos ciudadanos reventados y hartos de sostener con su bolsillo los desmanes de este Gobierno inepto. Agazapados en las cunetas, con las botas manchadas de barro y grasa y cada día con menos honor. Si, honor. Alguno se reirá, pero el honor es lo defiende el uniforme de la Guardia Civil.
Cada una de nuestras buenas acciones acaban por los suelos por ocurrencias del señor que dirige la DGT. Cada momento de gloria de esta Agrupación acaba hecho añicos por cada guardia escondido detrás de un matorral operando un radar. Es intolerable, un insulto al Cuerpo ¿Cuándo ha tenido que esconderse la guardia civil? Hablo de lo que vemos últimamente, no un coche con radar parado en la mediana más o menos oculto, no. Hablo de verdaderos malabares para esconder el coche o los trípodes, llegando hasta disfrazarlos de arbustos como hemos visto con vergüenza ajena en fotografías en algunos periódicos. De las miserias internas de la prestación del servicio no quiero ni hablar.
La mujer del rey no sólo ha de ser honesta, también parecerlo. La guardia civil necesita urgentemente alguien que se encargue del “marketing”, del “community” o como demonios se llame ahora. De que la guardia civil parezca lo que es y no lo que la hacen parecer. Y marketing no es un reportaje de vez en cuando en la tele mostrando los mejores coches y motos y el helicóptero con radar. Marketing no es sacar al teniente más guerrero a mostrar a todos los españoles que viene el coco. Marketing es hablar con el conductor, ayudarle con su ruta, auxiliarle en una avería mecánica. Marketing es boca a boca. ¿No se dan cuenta los mandos de esta agrupación que nos están usando para promocionar la persecución, de que nos hacen cómplices de su infame política de criminalización del conductor? No, para nosotros el conductor no es un criminal. En el 99% de los casos, es una persona que va de aquí para allá con precaución.
Hace años que no veo un reportaje de auxilio. Sólo veo cómo el nuevo radar fotografía a un infractor, el helicóptero sigue a un veloz automóvil, o cómo el teniente de Madrid para a los conductores para realizar la prueba de alcoholemia. Palo, palo y más palo. Eso es lo que vendemos, o mejor, lo que la DGT quiere que vendamos. ¿Para cuando el reportaje de la agrupación de tráfico escoltando a una ambulancia, ayudando con la camilla, visitando al herido en el hospital o llevando a su dueño los efectos personales perdidos en un accidente? Tal vez al señor director general esto no le interese, no parece importante que España sepa que esta, entre otras, es nuestra tarea. O peor, tal vez no se ha enterado de la verdadera función de la Agrupación de Tráfico de la Guardia civil y por eso hace el uso que hace de ella.
Los recortes que este Gobierno ha llevado a cabo en los salarios de los funcionarios no se han quedado sólo en el sueldo base; han llegado a productividades, recortes de horas y todo lo imaginable que tenga un coste económico. Parches y más parches cuando el mal ya estaba hecho. Es tal la chapuza que en un destacamento de quince guardias, puede haber diferencias de sueldo de más de 200 euros. Y si entramos a hablar de la diferencia de servicios, mientras un guardia realiza, por ejemplo, tres noches, otro puede hacer cinco y otro siete. Un guardia puede hacer tres fines de semana, otro dos y otro ninguno. El descontrol y la discrecionalidad de los mandos es la constante de la Agrupación.
Este mes García, un compañero, no percibirá la productividad. Ha tenido la “mala suerte” de no poder detener a nadie porque no ha encontrado a nadie borracho a quien detener. Hizo varios miles de kilómetros durante sus servicios, denunció diversas infracciones, asistió un par de accidentes e incluso escoltó un transporte especial. Por desgracia ningún borracho o conductor sin carné. Benítez y Blas (otros dos compañeros) sí toparon con uno. Resultado: la productividad esta vez no le llega a García. La cara de García es un poema… No es que Benítez y Blas no la merezcan, es que García también. En los destacamentos de toda España hay demasiados García.
Y aquí está un “García”, que no ha recibido nunca una productividad mientras algunos de sus compañeros lo hacían mes si y mes no. Aquí tienen a un espectador que ve en la tele siempre los mismos reportajes y ya le aburren. Aquí un guardia de Tráfico cansado de mandos incapaces que sólo saben berrear y no asumir nunca jamás sus responsabilidades, harto de no saber qué servicio tendrá mañana aunque las normas obliguen a conocerlo con anterioridad, avergonzado de pisar carreteras en estado tercermundista y echar la culpa de cualquier diligencia a la velocidad inadecuada, asqueado de ver a compañeros saltando como conejos a la carrera para no ser atropellados porque nos han puesto en un control de alcoholemia en un tramo sin luz ni visibilidad. Verdaderamente hastiado de las presiones. Y sí, que se me llame débil de carácter si se quiere, de que todo el mundo a mi alrededor me considere un bandolero y me repita lo bien que lo hacía la guardia civil antes y que ahora somos impresentables y sólo atracamos a los conductores.
En estos últimos años no puedo recordar una sola instrucción o medida de la DGT encaminada a favorecer la relación con el ciudadano o a prevenir accidentes. Todo han sido medidas represivas para mantener al conductor firme. No cabe duda que lo han conseguido, aunque para ello hayan tirado todo el prestigio de la guardia civil de Tráfico a la basura. La gente conduce literalmente acojonada, agarrotada, y yo mismo he sido testigo de demasiadas situaciones de riesgo generadas por esa sensación del conductor de ser metido en la cárcel por salir a pasar el fin de semana con la familia.
Cuando se realiza un trabajo, el que sea, son muchos los factores que hacen que la persona lo realice de modo eficaz y correcto. Uno de ellos es la motivación. Si el trabajo es vocacional, como este, ese factor es si cabe, mucho más importante. Para cumplir y hacer cumplir la Ley, hay que creer en ella. Se puede dudar, pero esas dudas no han de dejar nunca paso a la desgana y el desánimo, pero cuando el objetivo que se persigue no es el cumplimiento de la Ley, sino el engorde las raquíticas arcas del Estado. Cuando no se trata de las vidas que se salvan, sino del impacto económico que esas víctimas causan y cuando ha dejado de ser una cuestión real de moralidad para pasar a ser una carrera de números para cumplir criterios estadísticos, este servidor suyo, ha dejado de creer en nada.
He cometido el terrible error de empezar a leer determinados blogs y artículos y empezar a cuestionarme ciertos dogmas de fe. He cometido el error más terrible todavía, de no creer en esos artículos y buscar yo mismo esa información y contrastarla y he cometido el error supremo de empecinarme en encontrarla. Y la he encontrado, vaya si lo he hecho.
Señor Director General de tráfico. Espero decirle pronto que ya no será usted mi superior, me marcho. Sepa usted que para mí y para la mayoría de mis compañeros ha sido sin ningún género de duda el peor director general que ha pasado por Tráfico, por mucho que se vanaglorie usted de los éxitos cosechados. Medite el modo en que los ha logrado y medite más aún cuánto de cierto hay en ellos. Piense en cómo encontró la Agrupación y cómo la deja. Nunca le gustamos demasiado, también es cierto. Valore cuantas veces ha faltado a la verdad disfrazando la realidad.
Señores mandos de la Agrupación. Son ustedes oficiales de la Guardia Civil, ¡Por el amor de Dios! Digan basta de una vez a esto y preocúpense por sus guardias, sometidos por sus jefes de Destacamento y Subsector en algunos casos hasta el agobio. Bajen a la tierra y escuchen sus necesidades que no siempre son salariales.
Lo dicho, me marcho. Nos marchamos muchos. Nadie nos echará de menos porque ya se han encargado desde el Gobierno de eliminar casi 2.000 agentes de Tráfico, así que pensándolo bien hasta les hacemos un favor.
Quizás no sea un adiós sino un hasta luego. Hasta que vengan mejores tiempos, hasta que la vida personal se pueda compaginar con la laboral, hasta que no se nos pida tener el don de la ubicuidad, hasta que el director general de Tráfico se haya marchado a su casa y no tengamos que cargar y llevar a la práctica sus ocurrencias de fin de semana. Hasta que venga un director general que escuche a los que saben de seguridad vial y que se preocupe de lo que importa y no de salir en la tele todos los días. De que las víctimas desciendan de verdad y no debido a creativos juegos de contabilidad estadística. Hasta que el reconocimiento de que las vidas que se salvan recaiga en sus verdaderos salvadores. Médicos, enfermeros, bomberos, protección civil, investigadores médicos, el Señor Audi, la señora Mercedes, etcétera. Y a la postre, estos humildes guardias de Tráfico. Porque si es por el cochino carné por puntos, decomiso de coches y demás absurdas zarandajas, estábamos apañados.


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Pequeña puntualización: palo, palo y más palo, es lo que han conseguido evitar esos controles. La tasa de accidentes disminuyó claramente.
Y no es ninguna “conspiración”, para que nos convirtamos en seres abstemios y sosos, sino una medida para mejorar la seguridad. El mal existe, pero el bien también. Incluso en el seno del poder.
Los controles en los aeropuertos también los considero necesarios, por más que “atenten contra la dignidad”. Porque aparte de conspiraciónes y demás, también existen lo extremistas islámicos. También. Y no son hermanas de la caridad, precisamente.
Creo que está muy bien buscar explicaciones varias, y desenmascarar injusticias, pero de verdad. O sea, de verdad.
¿Vocacional? es verdad el 100% de los funcinarios lo son por vocación, no por seguridad economica, por eso hay tantos voluntarios para servir a los ciudadanos ¿para cumplir y hacer cumplir la Ley, hay que creer en ella? ¿desde cuando? anda y primero leete el codigo penal antes de hacerte de ese cuerpo con tanto honor cosechado durante la dictadura sirviendo a la población civil. De verdad que entiendo todos los motivos laborales que se explican aquí y la responsabilidad de la administración y también comparto que muchas medidas de la DGT están diseñadas sólo para recaudar pero tío el estado hace mucho que dejó de ser administrativo para convertirse en recaudador aunque se venda lo contrario a la población ¿has oido algo de lo que está pasando fuera de tu mundo? desahucios, embargos, prestamos con clausulas abusivas con consentimiento del las autoridades e incluso con ayuda de estas. Preguntale al chaval que le “requisan un alijo de un porro” y le clavan 300 euros o más por tenencia (lo llaman delito contra la salud pública) cuando el consumo no está penado ¿como un servidor de las leyes no se da cuenta de esas injusticias? ¿cuanto tiempo has estado aplicando esas injusticias? ah si ahora que te tocan a ti de lleno.
Julia ¿crees que son más peligrosos los extremistas islamicos o los que fabrican y venden las armas que usan?
Carlos, creo que los extremistas islámicos pueden ser, en general, más peligrosos que los que fabrican y venden armas.
Es inmoral vender armas sin saber para qué se útiliazarán, pero el hecho de usarlas, y casi siempre contra civiles, creo que es peor.
Este movimiento, con el entusiasmo inicial, tiende a meter en el mismo saco todo “lo que nos dicen” -períódicos, tele, radio… etc. Y tiende a dar por su puesto que “nos engañan”.
La realidad es más compleja: “lo que nos dicen”, viene de fuentes honestas, y también deshonestas, viene de investigadores serios, y de otros no tan serios, viene de fuentas oficiales, y también de científicos independientes.
Por otra parte, lo que algunos llamais “la verdad”, por lo visto, (a veces) resulta ser más una recopilación de texos sacados del blog de pepe y del blog de manolo, más un par de fotos sacadas de contexto.
Mientras no exista una oposicion o una alternativa seria, esto seguirá siendo lo que es ahora. Un pasatiempo, ni malo, ni bueno.